domingo, 8 de abril de 2012

Emprendedores: ¿Cantidad o calidad?

La palabra emprendedor está de moda, es un hecho. El término parece que se pega cada vez más a los discursos de los políticos y a los medios de comunicación. Además, cada poco tiempo surgen nuevos eventos, concursos y demás actividades para apoyar a los emprendedores. Pero:

¿Qué se pretende con todas estas iniciativas? 

Pues, en principio, se pretende fomentar una cultura emprendedora, de la que España por desgracia carece, y que así se creen nuevas startups de éxito que ayuden al país a renovar su tejido empresarial "enfermo". No obstante, las estadísticas demuestran que la gran mayoría de estas empresas fracasan. Y no es un problema de España, sino del emprendimiento a nivel global. Por ejemplo, según un estudio de StartupGenome, sintetizado en esta infografía, sólo una de cada doce startups sale adelante con éxito. Por eso, en esta entrada quiero hacer una reflexión sobre si son adecuadas, o no, todas estas iniciativas.

Se me hace inevitable pensar, viendo las estadísticas, que lo que se consigue con estas iniciativas es lanzar un montón de monedas al aire con la esperanza de que alguna caiga dentro el cestoDe manera poco rigurosa el número de startups con éxito vendría dado por la siguiente fórmula:

STARTUPS DE ÉXITO = (1- Tasa de fracaso) x Nº de intentos


Por lo tanto, con las medidas de apoyo a los emprendedores, en general, se pretende incrementar en número de startups de éxito actuando sobre la variable "número de intentos". Dicho de otra manera, son medidas que priman la cantidad frente a la calidad, sin darse cuenta de que por el camino se despilfarran recursos, esfuerzo e ilusiones que dañan a la propia cultura emprendedora y no contribuyen a corregir la elevada tasa de fracaso. Al fin y al cabo, hay que tener en cuenta que la mayoría de los emprendedores que fracasan no vuelven a intentarlo de nuevo.

Dicho esto, me gustaría darle la vuelta a la tortilla. Imaginemos la estrategia contraria ¿Y si todos los recursos que se implican en incrementar el número de intentos, se decicasen a reducir la tasa de fracaso? ¿Y si, finalmente, se lograra mejorar dicha tasa? En tal caso, a largo plazo, emprender sería una opción más "segura" y la cultura emprendedora estaría basada en un mayor número de casos de éxito que, a la postre, serían un gran incentivo para nuevos emprendedores con ideas. Además, el apoyo a emprendedores se volvería una inversión más segura y apetitosa para los inversores. Sería, al fin y al cabo, una estrategia que primase la calidad frente a la cantidad.


Entonces, ¿Por qué no se buscan mecanismos alternativos para reducir la tasa de fracaso? La respuesta a esta pregunta es que es mucho más difícil técnicamente reducir la tasa de fracaso que incrementar el "número de intentos". Como dice Eric Ries en su libro El Método Lean Startup, el management tradicional no es capaz de dar respuesta a los problemas que sufren las startups, ya que estas se enfrentan, con recursos limitados, a un contexto de total incertidumbre. Por lo tanto, para lograr mejorar la tasa de fracaso, es de vital necesidad crear un nuevo paradigma del management acorde con  la situación de extrema incertidumbre y de aceleración de la innovación en la que vivimos. Al respecto, el método propuesto por Ries supone la aplicación de la filosofía del  Lean Thinking en el contexto al que se enfrentan las startups, proponiendo una aceleración del ciclo de innovación y el concepto de producto mínimo viable. De momento no quiero profundizar demasiado en el método, pero sí quiero decir que ya es todo un fenómeno en Estados Unidos y está cobrando fuerza en el resto del mundo aplicándose con éxito en numerosas empresas innovadoras.

Sin embargo, el desafío no radica únicamente en desarrollar técnicas y métodos que permitan comenzar la actividad de las startups con mayores probabilidades de éxito, sino que también es necesario llegar a  generalizar el mencionado nuevo paradigma del management, y para ello hay que llevar a cabo una tarea sumamente difícil: hacer entender a los emprendedores (sobre todo aquellos de perfil más técnico) todos los beneficios que les puede aportar una buena gestión de su proyecto desde el primer momento y bajo una filosofía adecuada. Al fin y al cabo, la idea no lo es todo y la ejecución de la misma juega un papel importantísimo. Mejoremos la ejecución de los proyectos emprendedores.


Volviendo al Método Lean Startup, Ries insiste en que la mayoría de las startups se dirigen como un cohete, con un rumbo establecido y sin posibilidad de maniobra, de manera que si algo sale mal, todo saltará por los aires sin remedio. Sin embargo, con su método nos presenta una serie de técnicas que permiten  "conducir" la nueva empresa, cambiando de rumbo cuando es necesario, perseverando en los proyectos que funcionan y pivotando en el resto.

Como conclusión, queda patente que me parece primordial conseguir reducir la tasa de fracaso de las startups y para ello considero necesario la aplicación de nuevos paradigmas del management. Ésto nos hace plantearnos si sería más eficiente que todos los recursos que se invierten en iniciativas de ayuda a los emprendedores, estarían mejor aplicados en actividades encaminadas a la introducción de los mencionados paradigmas, premiando calidad frente a cantidad de nuevos proyectos y asegurándonos de que su ejecución es la adecuada. En definitiva, que llegue el momento en que las startups dejen de ser como los cohetes y se conviertan en vehículos flexibles y manejables con muchas más posibilidades de alcanzar el éxito.

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