sábado, 26 de mayo de 2012

La evolución hacia el yo creativo (autor invitado)

Esta es una entrada de un autor invitado: Jose Robles Estudillo.  Como que no la he escrito yo, su visión no tiene por qué coincidir exactamente con la mía. No obstante, es un aporte interesante, a modo de relato histórico, que os recomiendo leer por las analogías con nuestra economía actual: sector inmobiliario, entidades financieras, paraísos fiscales, etc. Da que pensar... Gracias por colaborar Jose. 


En 1820, Don Diego Vasco Altamira, desembarcó en Castellón con 250 esclavos. Su objetivo era organizar una colonia para cultivar la fértil tierra de la Plana que queda entre el mar y la montaña. Los primeros días fueron algo caóticos, hombres y mujeres hacinados con poca agua, menos ropa y mucho sol.

El domingo, en la parroquia de Villareal, el párroco recomendó al tratante cuidar la higiene y el recato y para ello le mandó a su sobrino con un Plan Estratégico. El punto uno se basaba en que no podían vivir todos juntos, para ello, lo mejor seria construirles viviendas unifamiliares fomentando el sector de la construcción. 

El siguiente punto versaba en entregarles una media de onza de oro mensual a cada uno para que pudieran comprar ropa, muebles y comida en la ciudad. La otra media era para la casa. Ante el problema de reconocerlos, a los mayores de 18 años les puso un apellido y un numero, a saber: Fenollosa1, Fenollosa2… 

El hermano del sobrino del párroco, Pascual, se dio cuenta que sobraban tres bancales y se podían construir dieciseis adosados más y que, a lo mejor, alguien de fuera de la colonia quería uno. Por la noche ya guardaba oro en su casa a los más confiados. 

Al siguiente mes, el aburrimiento hizo que se abriera un bar y luego otro, pero el ruido no dejaba dormir a los abstemios de la zona y el cura propuso montar una escuela para que la gente tuviera una ocupación fuera de temporada y aprendiera a sumar naranjas a la vez que las clasificaban. Don Diego ya veía demasiados cambios y libertinaje. 

El hermano pequeño del sobrino del párroco intento traer ideas nuevas y construyó una universidad con el dinero que se encontró en la caja fuerte de su hermano. 

Se pelearon y decidieron que cada uno se podía llamar como quisiera, el menos bruto de la zona decidió cargarse a Don Diego para poder cambiar algo, pero para entonces ya se habían inventado los paraísos fiscales y el tratante se había largado, por cierto muy cerca de donde nacieron los esclavos. 

Este pequeño relato, representa la medida del cortoplacismo en la condición humana, cómo perseguimos los placeres a la mano y nos cuesta tanto emprender el maratón del emprendedurismo. Debemos pasar del "esto siempre se hizo asi" y pasar a otra epoca del hombre: la evolución hacia el yo creativo. 

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