jueves, 24 de mayo de 2012

La importancia de remar en el mismo sentido

En la literatura del management se ha definido a la empresa desde diferentes ópticas atendiendo a cada una de sus dimensiones. Esto tiene como ventaja que podemos optar por un enfoque u otro, según la idea que necesitemos transmitir. Por lo tanto, en este caso me viene especialmente bien la definición de empresa como organización o sistema social: 

Las empresas son sistemas sociales formados 
por personas que realizan diversas actividades 
para alcanzar objetivos comunes.

La clave de la anterior definición está en los objetivos comunes. Si en tu empresa, las personas no trabajan para alcanzar los mismos objetivos, o se estorban los unos a los otros en su empeño por conseguirlos, algo va mal. Esto es así porque si no se trabaja en la misma dirección, difícilmente surgirán sinergias internas e incluso podemos llegar a molestarnos los unos a los otros, dificultando el logro de objetivos. La siguiente imagen nos lo muestra de manera gráfica:

Autor desconocido

Sin embargo, no es suficiente con que las personas conozcan al detalle los objetivos tratando de ejecutarlos como autómatas. Además, deben implicarse con dichos objetivos, asumiéndolos como propios. Es decir, estar motivados e implicados. Y para ello, existen numerosos factores que llevan a las empresas a contar con un equipo motivado. Entre ellos, hoy voy a hablar del liderazgo, la comunicación y la cultura empresarial.


  • Liderazgo. Un equipo liderado avanza directamente hacia sus objetivos gracias a su líder, ya que éste consigue influir en los demás de manera natural, logrando encaminarlos hacia los objetivos sin hacer uso del poder que le otorgue una posición jerárquica superior. Al contrario, lo logra a partir de su propio carisma y credibilidad. Además, un buen líder también consigue que el cambio se perciba como algo natural y que los problemas se transformen en retos.

  • Comunicación. Es la base de cualquier sistema social, ya que sin ella, las ideas no se transmitirían y por lo tanto sería imposible prosperar. Sin embargo, a la hora de comunicar una idea (en este caso objetivos), es imposible lograr transmitirla en toda su esencia. Más bien, somos capaces de proyectar una sombra de la idea que tenemos en nuestra mente (de la misma manera que en el mito de la caverna de Platón). El reto es conseguir que esa "sombra" sea lo más nítida posible, y más importante todavía, que las personas del equipo la interpreten de la forma más uniforme posible. Si no es así, transmitiremos los objetivos de la empresa inadecuadamente y por lo tanto, es probable que las acciones de las personas del equipo no sean coherentes y no se generen sinergias.

  • Cultura. Es el conjunto de experiencias, hábitos, costumbres, creencias, y valores, que caracteriza a una empresa. Por lo tanto, establece una "manera de actuar" de la empresa tanto a nivel interno como externo, que sirve como guía a cada individuo. Y es esta coherencia a la hora de actuar, por parte de todos los miembros del equipo, la que permitirá alcanzar los objetivos comunes de manera fluida, evitando incordiarse los unos a los otros.

No obstante, todo esto carece de sentido si los objetivos hacia los que nos dirigimos no son los adecuados o están planteados de manera difusa y poco estructurada. Por ello, debemos de ser rigurosos en el planteamiento de los objetivos, por ejemplo, a través del método SMART del que hablé en la última entrada.

Fuentes: 
ALBIZU, E. e LANDETA, J. Dirección Estratégica de los RecursosHumanos, Pirámide, 2001.
FERNÁNDEZ, J. Dirigir personas en la empresa,Pirámide, 1999.

---
Recuerda, si te gusta el blog, puedes seguirme  vía RSSen Twitteren Linkedin o en PinterestY si te ha gustado este post ayúdame a difundirlo con los botones sociales.
---

No hay comentarios:

Publicar un comentario