domingo, 17 de junio de 2012

Creatividad: todo un despilfarro

Broken Electric Bulb
Imagen de Artnow314
La creatividad es universal. La capacidad para generar ideas y encontrar soluciones originales a determinados retos es algo innato de los seres humanos, a la vez que desarrollable mediante la práctica. 

Los niños son sumamente creativos, principalmente, porque no tienen miedo a que los demás les juzguen. Por desgracia, a medida que crecemos vamos perdiendo gran parte de esa creatividad que teníamos de manera espontánea cuando éramos pequeños. El sistema educativo tiene gran parte de la culpa de esta pérdida del instinto creativo, y también bastante que decir para encontrar una solución a esta situación, pero mejor que yo, te lo explicará Ken Robinson en este vídeo (tómate un rato para verlo pero luego vuelve por el blog, que la entrada no ha hecho más que empezar ;)


A medida que pasan los años, nuestra creatividad queda aletargada, y por ello necesitamos entrenar nuestro cerebro para que sea más creativo y utilizar técnicas concretas que despierten ese lado dormido de nuestros cerebros. Sin embargo, pese a que su importancia es vital, en la mayoría de las empresas, la creatividad es un recurso que se desaprovecha descaradamente, perdiendo grandes oportunidades y desaprovechando el potencial de las personas.

En el caso de las empresas más grandes, la justificación de este despilfarro viene dada por la complejidad de la gestión y la burocratización, que tienen como resultado entornos de trabajo donde las ideas son mal vistas y lo correcto es trabajar a destajo. No obstante, esta justificación no es más que una excusa, ya que no tenemos más que observar a empresas como Toyota que, desde hace muchos años y pese a su tamaño, consigue involucrar a todos sus trabajadores en la generación de ideas, sobre todo para la mejora continua de sus procesos, mediante sistemas participativos. De hecho Toyota, es la cuna de la filosofía de gestión Lean, la cual se caracteriza entre otras cosas por la eliminación del despilfarro, reconociendo los siguientes tipos:

  • Muda: todas aquellas actividades que no contribuyen a generar valor.
  • Mura: hace referencia a los "cuellos de botella", tareas que tenemos que dejar solucionadas para seguir trabajando y que interrumpen el flujo de actividades.
  • Muri: implica condiciones estresantes para los trabajadores de manera que esta persona comete más errores y/o es más lenta.

El despilfarro de la creatividad, en mi opinión, es un tipo de muri ya que los entornos represivos de la creatividad, suelen ser más estresantes (sobre todo para los más creativos) influyendo en el rendimiento de las personas. También es un tipo de Mura, ya que la ausencia de ideas creativas puede suponer un "cuello de botella" para seguir avanzando en el proceso de innovación, al no lograr dar con buenas soluciones a determinados problemas o retos. Por último, también considero que es muda en términos de coste de oportunidad, ya que se está dejando de realizar una "actividad" indispensable para generar valor. 

Las pequeñas empresas tampoco están exentas de riesgo a la hora de reprimir la creatividad. Esto es así, aunque no tengan que hacer frente a los inconvenientes que derivan del tamaño, porque pueden existir personas que inhiban la creatividad de manera sistemática (o "asesinos de la creatividad"como les llama Daniel Goleman). ¿Y como podemos identificar a estos asesinos de la creatividad? Bueno, en muchas ocasiones sus propias frases los delatan así que estad atentos si escucháis cosas como estas:

  • Eso es imposible... 
  • Menuda tontería...
  • Esto siempre se ha hecho así...
  • Si fuese tan fácil, ya lo hubieran hecho otros...
  • Sigamos haciendo las cosas como hasta ahora...
  • Sí, pero...
  • Esta bien, pero no funcionaría en nuestro mercado...
  • Eso ya lo ha hecho la competencia y no funcionó...
  • Para qué cambiarlo si nos va bien así...
  • Está bien, pero no tenemos recursos suficientes...

Es una pena que algo tan importante como la creatividad se despilfarre de esta manera. Al hacerlo, se pierde la oportunidad de generar muchas ideas alternativas para responder a un determinado reto, y por lo tanto, tendremos menos probabilidades de encontrar una buena idea. Aquella, que cuando la ejecutemos tendrá un mayor potencial en el mercado.

Haciendo un pequeño símil, y volviendo al tema del golf, una empresa, o una persona, que ante un determinado reto sólo genera una idea, es como un golfista con un sólo palo de golf. Puede que el palo sea adecuado en alguna ocasión, pero generalmente tendrá más problemas que aquel que cuenta con el set completo y que, por lo tanto, elegirá el más conveniente según las circunstancias.
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