martes, 12 de junio de 2012

Esto no es una innovación

Estos últimos días he estado leyendo "La empresa creativa" de Franc Ponti, un libro genial sobre como desarrollar la creatividad en las organizaciones que me ha dado una idea para escribir esta entrada a través de una imagen que aparece en sus primeras páginas: 

Obra del artista belga René Magritte

A partir de la misma, el autor del libro nos invita a reflexionar sobre qué es lo que vemos. Por supuesto, todo el mundo ve una pipa, pero la frase de la parte inferior "esto no es una pipa" nos abre la puerta a un montón de respuestas extravagantes como un zapato, un grifo, medio bigote, un cuerno de guerra, etc.

No obstante, lo que trataba de transmitir el artista es que, pese a que lo parece, no es una pipa, sino una representación de la misma, ya que en ésta no podríamos fumar nada e absoluto. Con esta obviedad, se trata de explicar que debemos de escapar de los patrones del pensamiento racional que se han establecido en nuestra mente a lo largo de los años, buscando soluciones más laterales y creativas.

La imagen se quedó durante unos días en mi cabeza, pero no fue hasta que leí un post en el blog de Xavier Camps en el que hablaba de la diferencia entre creatividad e innovación, que se me ocurrió pensar que a las ideas, les ocurre los mismo que a esta pipa: por si mismas no son una innovación, sino una representación de algo que podría serlo. Y por lo tanto, la creatividad (el proceso mediante el cual generamos las ideas) tampoco es sinónimo de innovación pese a que, en ocasiones y por desgracia, ambos términos se confunden. Adaptando la imagen a lo que estoy diciendo, sería algo así (perdonad mis escasas dotes con Photoshop):


Por lo tanto, la creatividad no es sinónimo de innovación dado que sus frutos, las ideas, no son innovaciones en si mismas, sino representaciones de posibles innovaciones futuras. Es más, para que éstas se conviertan en innovaciones debemos de implementarlas y además deben obtener reconocimiento en el mercado (en caso contrario estaremos hablando de un invento, pero no de una innovación).

Dicho esto, el reto al que nos enfrentamos es lograr que el proceso creativo sea lo más eficiente posible, generando ideas con potencial para (una vez implementadas) tener éxito en el mercado. De lo contrario, se podría dar el caso de una empresa muy creativa pero poco innovadora ya que no consigue la aceptación de sus invenciones en el mercado. ¿Y cómo podemos optimizar el proceso creativo para no acabar siendo una empresa de este tipo? En mi opinión, la clave está en enfocar el uso de la creatividad a determinados problemas o retos de los cuales dependa, en cierta medida, el futuro de nuestra empresa (retos estratégicos) así como a la mejora continua de nuestra forma de funcionar.

Pero antes de la aplicación de la creatividad a través diversas técnicas para dar soluciones a retos estratégicos, es imprescindible lograr que todo el equipo cuente con una actitud positiva ante la innovación. Y por tanto, que comprendan la dimensión estratégica de este concepto y como será el motor que genere valor en el medio y en el largo plazo. Para ello, es de vital importancia comprender que innovar es la única opción para competir con éxito en un entorno como el actual: con un ritmo de cambio cada vez más acelerado, altamente competitivo y global, donde sólo sobreviven los más fuertes. Se hace necesario entonces, vencer al demonio de la resistencia al cambio, el cual suele manifestarse a través de frases como "aquí llevamos haciendo así las cosas toda la vida", para dar paso a nuevos y atrevidos conceptos y formas de organizarse para obtener mejores resultados, ya que como decía Albert Einstein:

La locura es hacer la misma cosa una y otra 
vez esperando obtener diferentes resultados

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